Ya tienes el botón de WhatsApp en tu web. Detrás hay una persona: tú. CONTESTA pone un agente de IA que conoce tu catálogo, enseña productos con foto y precio dentro del chat, resuelve dudas y dialoga con 20 clientes a la vez — mientras tú sigues usando tu número y tu app con normalidad.
Conservas tu número, tu app y tu historial. Sin instalar nada en tu web.
Veinte chats abiertos, la mitad preguntando lo mismo: "¿precio?", "¿hay talla M?", "¿hacéis envíos?". Y tú, empaquetando pedidos.
Tu web vende 24/7 pero tu WhatsApp cierra cuando te duermes. El que escribe a las 23:40 compra donde le contesten.
Cada consulta sin responder a tiempo es un carrito abandonado con patas. El 78% compra al primero que responde.
Solo habla de lo que tienes: productos, precios, tallas, envíos. Nada de inventos — lo que no está, no lo promete.
Cada cliente cree que le atiendes solo a él. Al instante, con fotos, a cualquier hora, todos los días.
Pedido listo, duda rara, cliente enfadado: te avisa y entras tú. El resto de la conversación ya está hecha.